Para estar bien “considerado” por el sistema es necesario tener préstamos: no tenerlos implica que es difícil predecir cuál será el comportamiento crediticio. Una de las claves es no salir a pedir un préstamo financiero en más de una entidad, ya que se puede inducir a “pensar” que uno tiene problemas y bajar la calificación.

¿Cómo puede hacer para obtener un préstamo al mayor lapso de tiempo y por el máximo monto posible?

Apenas usted se acerca al escritorio del ejecutivo de cuentas con esta solicitud, lo primero que él hace es fijarse cuál es su puntuación (score) crediticia. Cuanto mayor sea el score, mejores serán las condiciones que le darán.

Dentro de la jerga bancaria hay un slogan que dice: “Si tiene más de 650 puntos aprobalo, si tiene entre 450 y 650 revisalo y s tiene menos de 450 fumigalo”.

 

Carlos Maslatón, presidente de Weemba, se puso furioso cuando supo que tenía solo 835 puntos, cuando a su entender debería estar cerca del máximo, que es 999. Pero se enteró que, por no haber tenido nunca una deuda en el sistema, no podían evaluar cual sería su comportamiento. Entonces, para tener su propia experiencia personal, publico en su plataforma de préstamos en la web una solicitud crediticia, con el único fin de registrar endeudamiento en el sistema financiero, para así tratar de mejorar su score.

Lo contactaron tres bancos, y acepto la oferta de todos. Al asumir el primer préstamo, su score subió 100 puntos y se fue a 923. Pero el problema ocurrió cuando tomo el segundo crédito: ahí su score cayó a 750, aunque peor le fue al aceptar el tercer préstamo que le ofrecieron: su score pasó a ser de tan solo 670 puntos.

Por lo tanto, pareciera ser que el sistema promueve que uno se endeude, pero enciende una alarma cuando la persona le pide un préstamo a tres bancos diferentes, pues capta como que podría estar desesperado por un auxilio económico o tener algún tipo de inconveniente. De todos modos, en el caso puntual de Maslaton, a medida que transcurrían los meses e iba cumpliendo con la deuda, su score iba creciendo y, una vez que termino de pagar todo, su score subió nuevamente, esta vez hasta 905 puntos. “En base a mi experiencia personal pude comprobar que, para el sistema, es más riesgoso quien nunca tomo un crédito, porque no quiso endeudarse antes de quien lo tomó y demostró que lo pudo pagar”, advierte Maslaton.

Desde luego, quien ostenta una buena situación económica y nunca tomo un crédito no califica mal en el sistema, pero tampoco está arriba en la tabla. “Para los bancos es importante que el cliente haya demostrado que tiene capacidad de cumplimiento, y tener antecedentes que lo avalen”, precisa una analista que sigue muy de cerca el sector financiero.

Luego, cada entidad tiene sus propios parámetro y criterios de medición, al punto que van customizando los cortes del score, y hasta tienen sus propios sistemas de evaluación crediticia. Si bien el score no es garantía de nada, es uno de los tantos elementos del sistema para determinar tendencias y probabilidad de cumplimiento.

De hecho, algunas entidades financieras en la Argentina que apuntan a un público premium sin más restrictivas con el crédito y brindan solamente préstamos a quienes tienen más de 700 puntos. Los bancos más masivos, en cambio, son más generosos con el score.

Aunque depende también de qué tipo de préstamo se trata: si es un personal, los bancos se ponen más exigentes. En cambio, si es un prendario, como el banco pasa a tener derecho real sobre un bien, 600 puntos ya pasan a ser un excelente score.

También incide mucho la época económica por la que está pasando el país: en 1997 un ahorrista podía tener bajo score e igual obtener un préstamo, en cambio en 2002 aunque uno tuviera 900 puntos estaban todos los bancos restringidos.

 

 


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